•   EDICIÓN  2001
 

ARTURO ANDREU ANDREU

Don Carlos de Molina y Sánchez, Maestre de la Muy Ilustre e Andariega Tuna Universitaria del Distrito de Murcia, lleva ya un tiempo insistiendo en que los muy ilustres e andariegos tunos tenían la intención de nombrarme Gran Maestre del V Certamen Internacional de Tunas “Barrio del Carmen”, a celebrar a mediados de julio -Dios nos coja confesados si continúan estos calores- del año del Señor de 2001.

 

Ante su insistencia, anduve cavilando cuáles podrían ser mis méritos para ser digno de tan honroso cargo, y no acababa de dar con ellos. Sería, pensé, como agradecimiento por haberles invitado a unas pintas de cerveza en El Corte Inglés con motivo del Día de San Valentín, aunque se me antojaba poca cosa para tal distinción. O podría ser que se hubieran enterado de que en mis años mozos, siendo estudiante de Derecho, residí en el Colegio Mayor “Ruiz de Alda”, carmelitano hasta la médula, donde me divertí con la tuna de esa institución universitaria dando la murga por las calles del Barrio, con permiso del gobernador de turno. Sí, del gobernador de turno. Porque en aquellos años había que pedir permiso al gobierno civil en unas instancias que terminaban con la consabida y siempre hipócrita frase de “es gracia que esperamos conseguir de V.I., que Dios guarde muchos años”. El gobernador en cuestión no lo debía ver muy claro, porque siempre preguntaba: “¿Y sigue con ustedes ese chico bajito y un tanto esmirriado de Alquerías, que toca tan mal la bandurria?”. Mis compañeros tenían que agachar la cabeza y decirle, para que les concediera el permiso, que me habían echado la semana anterior. Luego, me colocaban en medio de ellos para que no me pudiera ver.

 

Aquellos fueron unos años de feliz recordación, bajo la batuta de jefe de Paco Cremades, hoy director de la Escuela de Turismo.

 

Este nombramiento de Gran Maestre del Certamen me hace añorar un tiempo despreocupado y feliz. Como me lo hace recordar la bandurria que me regaló mi padre y que se me ha olvidado ya tocar.

 

Le deseo al Certamen Internacional de Tunas “Barrio del Carmen” larga vida. Y al querido Barrio por antonomasia -¡cuántas perrerías me gastaron por sus calles los ventajistas veteranos en mi etapa de novato en el “Ruiz de Alda”!- .