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JOSÉ GUILLÉN PARRA

Hay nombramientos que se reciben con satisfacción. Otros, como es el caso, con gratitud.

 

Este galardón no distingue únicamente a una persona. Reconoce una forma de entender la Universidad y la vida. Una convicción según la cual la formación no solo consiste en adquirir conocimientos, sino también en crecer como individuo, desarrollar valores, aprender a convivir, asumir responsabilidades y comprometerse con la sociedad.

 

Las tunas son una escuela de vida donde la música, la convivencia y la amistad contribuyen a formar no solo excelentes profesionales, sino también personas comprometidas con los valores que dignifican una sociedad. Un patrimonio inmaterial que explica mejor que muchos libros el alma de una universidad y el carácter de una ciudad.

 

No es casualidad que este certamen se celebre en el Barrio del Carmen, cuna de la primera sede de la Universidad de Murcia. Allí comenzó nuestra historia académica y allí continúa resonando, cada año, el eco de una tradición que sigue viva porque forma parte de lo mejor de nuestra identidad colectiva.

 

Y la Tuna de Distrito forma parte inseparable de esta centenaria historia.Hoy, resulta inevitable acordarse de aquellos que nos dejaron una huella imborrable a generaciones de universitarios. José Ballesta y Norberto Navarro representan para muchos de nosotros una forma de entender la Universidad como una comunidad humana antes incluso que académica. De ellos aprendimos que el conocimiento es importante pero, más aún, lo son la amistad, la lealtad, el compromiso y la capacidad de poner nuestros talentos al servicio de los demás.

 

En un tiempo marcado por la inmediatez y los cambios constantes, las tunas nos recuerdan que una sociedad sólo avanza de verdad cuando sabe conservar aquello que le da identidad. Nos recuerdan que el progreso auténtico no consiste en renunciar a nuestras raíces, sino en proyectarlas hacia el futuro.

 

Recibo esta distinción con humildad, con orgullo murciano y con el firme compromiso de seguir defendiendo nuestra cultura y tradiciones. Agradezco el extraordinario esfuerzo de cuantos hacen posible este certamen, cita consolidada como uno de los grandes eventos de nuestra ciudad y referencia del panorama tunesco internacional. Gracias por su dedicación, compromiso y generosidad.

 

Queridos tunos: que nunca falten las buenas canciones, los buenos amigos, las noches de ronda y ese espíritu universitario que, desde hace siglos, os hace únicos.

 

¡Viva la Tuna, viva la Universidad y viva Murcia!